"Amparo, pero no Olvido" v3

"Build-in-public" de una comedia que es como el “Breaking Bad” de una “superabuela” gallega y en la que se trata de cómo abandonamos a los ancianos o los tratamos como a niños, de la despoblación rural y de cómo están cambiando las sociedades tradicionales.

Por Luis Miles. Guionista.

17.6.2021

OLVIDO, 82 años, vive sola desde hace más de veinte. Se ha acostumbrado a la soledad. Su vida es una sucesión de pequeños rituales cotidianos: desayunar mirando a la ría, dar de comer a las gallinas, hacer la comida (con mucha sal), fregar “la loza”, ver la “novela”.

Por las tardes, se pone un chaleco reflectante y sale “a andar”. Los sábados, baño; todos los sábados. Los domingos, misa; todos los domingos.

“Hasta que me quiera llevar Dios”, es el plan de Olvido.

Un sábado, suena el teléfono por primera vez en dos meses. Olvido resbala en la bañera y se lleva un trompazo en la cabeza. “Ahora sí que me lleva Dios”, piensa, mientras sigue sonando el teléfono.

Pasan más de cuatro horas hasta que consigue salir de la bañera. Llora. Ni cuando se llevó Dios a Avelino -su marido- lloró, y llora ahora.

Olvido

“Pensé que me llevaba Dios”, le cuenta el día siguiente a su única amiga: AMPARO. Olvido y Amparo ayudan en misa. Cantan. Recolectan las limosnas. Limpian y cambian las flores.

Por su edad, el párroco podría ser su nieto. Más por su edad que por su color: KWAMI nació en Gombe, Nigeria. “No tiene qué ver. Es una persona como nosotros”, dicen al unísono Olvido y Amparo a todo el mundo.

Amparo tiene problemas con su marido Camilo. Desde que se jubiló del mar, no ha hecho otra cosa que beber. Casi cada día, Amparo y Camilo discuten. A veces, Camilo pierde el control y acaba pegándole puñetazos.

Pero un día, Amparo se revuelve y golpea a Camilo. “Se lo llevó Dios”, piensa Amparo cuando a Camilo inerte, en el suelo, con sangre saliéndole de los oídos.

Olvido se entera por el programa de Ana Rosa:

“TRAGEDIA EN LA GALICIA PROFUNDA. ANCIANA VÍCTIMA DE MALOS TRATOS ACABA CON LA VIDA DE SU MARIDO. LA YA CONOCIDA COMO “LA ABUELA RAMBO” SE HA ENTREGADO A LA GUARDIA CIVIL.”

Olvido no entiende lo de “Rambo”, pero sabe que se ha quedado sin amiga. No porque la llevara Dios, sino porque Amparo ingresa en el centro penitenciario de Teixeiro.

“De allí se la lleva Dios”, piensa Olvido.

Su hija LAURITA la llama por teléfono:

Amparo y Olvido

-- Mamá, te llamé el otro día pero no estabas. Tú estás bien, ¿no?

Olvido nunca sabe qué decir por teléfono. Bueno, sí: dice “¿quieres huevos?”. Pero nunca quiere.

Olvido desayuna mirando a la ría. Da de comer a las gallinas. Hace la comida (con mucha sal). Friega “la loza”. Ve la “novela”...

Al día siguiente, desayuna mirando a la ría. Da de comer a las gallinas. Hace la comida (más sal). Friega “la loza”...

Al día siguiente, desayuna mirando a la ría. Da de comer a las gallinas...

Han pasado tres meses.

Olvido coge un autobús y visita a Amparo en la cárcel. Le lleva un bizcocho y le pregunta si quiere huevos. Amparo no quiere. Le dan muy bien de comer (primero, segundo, postre y un vaso de vino). Ha ido a la peluquería y un médico le está tratando las varices. La calefacción está puesta día y noche. Ha hecho muchas amigas y los domingos hay baile.

Olvido vuelve a casa, libre.

Al día siguiente, sábado, desayuna mirando a la ría y luego se baña. Con mucho cuidado de no resbalar.

El domingo, Olvido ayuda en misa. Ahora, sola.

Olvido ve el telediario:

”INGRESA EN PRISIÓN EL RESPONSABLE DE UN ROBO EN UNA FARMACIA...”
”INGRESA EN PRISIÓN EL DETENIDO POR UN DELITO DE ESTAFA CONTINUADA...”
”INGRESA EN PRISIÓN... INGRESA EN PRISIÓN... ¡INGRESA EN PRISIÓN!”

Al día siguiente, Olvido desayuna mirando a la ría. No da de comer a las gallinas. Escoge unas medias en un cajón...

Entra en una gasolinera con la media en la cabeza y un hacha en la mano. Amenaza al empleado para que le entregue la recaudación. El empleado, que la llama “señora Olvido”, le entrega el botín: 13,42€.

Olvido aborda a una pareja de guardia civiles que vigilan el tráfico. Les entrega el dinero y confiesa su delito. Una pregunta: ¿a la cárcel la llevan ellos o tiene que coger el autobús?

Un juez dicta sentencia a Olvido: la condena a pagar 100€ de indemnización y le asigna la visita diaria de una asistente social.

A la colección de hábitos de Olvido se suma el de la visita diaria de CHELO, la asistente social. Cursi. “Happy-flower”. Llama a Olvido “guapísima” y la trata como una niña pequeña. Le propone actividades: yoga, taichi, un taller de origami. Le enseña a hacer sushi y “smoothies” con maracuyá. Para colmo de males, Chelo tampoco quiere huevos; es vegana. Olvido aguanta, con el típico estoicismo de las abuelas gallegas.

Amparo pide un favor a Olvido. Está preocupada por “Nené”. Le pide que cuide de él. “Nené” es como Amparo llama a su hijo NARDO (43 años). Friki. Sobrepeso, calvicie con melena. Fan del Death Metal, cine gore, asesinos en serie, merchandising macabro.

Olvido lo invita a comer. Le pregunta si quiere huevos. “¿Para qué?”, pregunta Nardo.

Olvido y su nueva rutina. Chelo y sus gilipolleces:

-- ¿Preparada para la clase de taichi, guapísima?

Nardo se acostumbra rápidamente a la suculenta comida de Olvido. Un día, mientras se atiborra, Olvido le cuenta una idea, a bocajarro: quiere ir a cárcel, como Amparo.

Pronto será la tradicional procesión de “as mortaxas”: gente que ha estado enferma procesiona acostada dentro de ataúdes para agradecer a Dios haberlos salvado. Todo el mundo da generosas limosnas a la parroquia. Olvido quiere robar el dinero de las limosnas para ir a la cárcel con Amparo. Y quiere que Nardo la ayude a dar el golpe.

Nardo flipa, entre espantado y entusiasmado. Siempre ha fantaseado con comerter un delito, pero una cosa es verlo en pelis y otra, cometer un delito real.

Olvido, astuta, utiliza sus tortillas, empanadas de xoubas y caldeiradas como cebo para que Nardo la ayude.

Chelo los sorprende planificando el golpe, pero Olvido consigue convencerla que son los delirios de una anciana. Chelo le da la merienda, como si fuese una niña de 6 años.

Llega el día de la procesión. Olvido procesiona llevando su vela y Nardo ocupa un féretro. Olvido roba todo el dinero recaudado. El padre Kwami no se entera de nada.

mortaxas

Nardo y Olvido deliberan sobre cómo avisar a la Guardia Civil para que detengan a Olvido. Olvido ya prepara la maleta.

Pero los acontecimientos se precipitan: Chelo descubre el dinero. Olvido confiesa: sí, ella lo ha robado de la iglesia. ¡Va a ir a la cárcel!

Chelo no la toma en serio, claro. Cree que Olvido se ha “desorientado”. La demencia senil. Chelo le dice que devolverá el dinero al padre Kwami.

Olvido da de cenar a Nardo. Deliberan: ¿qué hacer? Olvido parece tener un talento innato para el delito. ¿Y si secuestran a Chelo? ¿Por secuestrar a alguien vas a la cárcel? Nardo explica que sí. Basta con que la retengan un par de días para que condenen a Olvido por secuestro.

Chelo devuelve el dinero robado al padre Kwami. Le dice que Olvido ha sufrido algún episodio de demencia. El cándido e ingenuo sacerdote le dice que no es eso. Si Olvido ha robado el dinero, es porque lo necesita. ¡Tienen que ayudarla!

Al día siguiente, en la casa de Olvido, Nardo se esconde para asaltar a Chelo cuando llegue. Abren la puerta, Nardo se prepara para echarle un saco por la cabeza pero... ¡Es Laurita, la hija de Olvido!

Laurita ve a Olvido con Nardo. Dice a su madre que ya sabe lo que pasa. Que cómo ha podido. ¡Está loca! Olvido no entiende: ¿cómo su hija ha podido descubrir su delito?

Laurita habla con su madre: ¡podría ser tu nieto! ¡Un novio! ¡Y pajillero! ¡A tu edad! ¿No te da vergüenza? Laurita cree que Olvido y Nardo son ¡novios! Olvido le sigue la corriente. Copiando frases cursis de las telenovelas, dice estar “sentir algo” por Nardo.

Después de alguna peripecia que me queda por inventar, Olvido consigue su objetivo: consigue cometer un delito para ir a la cárcel. Pero, cuando prepara su maleta para irse, se da cuenta de que ya no tiene sentido. Ya no está sola. Ahora tiene a Nardo. Es casi como un hijo del que cuidar.

Consigue inculpar a Chelo del delito. Es ella la que ingresa en prisión por un delito que no ha cometido.

Olvido lo ve en el programa de Ana Rosa, mientras hace una tortilla para Nardo:

“La delincuente llegó incluso al extremo de intentar inculpar a una pobre anciana demente, demostrando así su catadura moral”.

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