La ciencia de descojonarse

Descojonarse. Partirse. Mondarse. Deshuevarse. Mearse. ¿Por qué decimos que la buena comedia tiene estos efectos fisiológicos? Los nuevos estudios científicos que intentan explicar el humor.

Por Luis Miles. Guionista.

Descojonarse. Partirse. Mondarse. Troncharse. Deshuevarse. Mearse.

Todas las expresiones del español que nos hablan de los supuestos efectos fisiológicos de la risa incontinente nos avisan del espíritu anárquico de la comedia. Hacer reír es ser un poco "punky". Hay algo indómito en el humor, que puede hacer que pierdas el control sobre tus esfínteres, te atragantes con el café o dispares Coca Cola por la nariz.

Y la anarquía en el país de la risa empieza por reconocer que nadie sabe qué es el humor. Todos los buenos comediantes hacen reír a la gente mientras se pasan la vida preguntándose de qué se ríe la gente. Si haces comedia, más tarde o más temprano te harás la pregunta primigenia: ¿QUÉ ES EL HUMOR? Nadie duda entre lo que le hace gracia y lo que no, pero también nadie parece saber definir el humor.

Durante años, para mi fue una especie de obsesión intentar averiguar por qué unos gags funcionan y otros no, qué tipos de risa hay, o por qué a veces un actor entra en una especie de "zona cómica" donde cualquier cosa que dice provoca una carcajada. Vuelvo una vez más al tema, pero esta vez es diferente: tengo un blog, así que puedes escucharme, y en los últimos años se han publicado los resultados de varios estudios científicos que intentan explicar qué es y para qué vale el humor.

Jajaja: teorías del humor

Podríamos decir que la comedia es la ciencia de lo incongruente: la risa es la expresión del alivio que sentimos cuando descubrimos una solución a dos realidades incongruentes. Cuanto más inesperada es la solución y más tardamos en dar con ella, más explosiva será la risa. Este es sin duda el origen de la risa en el "slapstick" (Pepe Viyuela y una silla plegable).

Pero la risa podría cumplir otra función en otros tipos de humor. En el humor negro, la risa podría ser una especie de válvula de escape para disipar la "energía nerviosa" que invertimos en reprimir ciertas emociones. Esa es la idea de Freud. Eso explicaría la "gracia" de los chistes sobre judíos en el cenicero de un 600, Irene Villa o un el Estado Islámico.  Reírse podría ser una forma de demostrar que en realidad no tomamos en serio la horrible situación descrita en el chiste.

La teoría del humor más antigua define la risa como la expresión de la alegría de sentirse superior a un personaje que sufre desgracias. Esta es la naturaleza del innoble sentido del humor que consiste en reírse del tonto del pueblo y su actualización, el "friki".

Según un estudio publicado en 2010 en la revista Psychological Science, la risa se produce cuando descubrimos que se ha violado una regla ética, social o incluso física, y al mismo tiempo decidimos que no es tan grave.

La famosa ecuación COMEDIA = TRAGEDIA + TIEMPO nos recuerda que la comedia necesita de la distancia, bien sea en el tiempo o en el espacio. Por eso hacemos chistes con el Titanic, pero no con un accidente de coche sucedido el pasado fin de semana. Si vas a hacer chistes de gente que se muere en una pandemia, mejor vete a la Peste Negra del siglo XIV, o estarás metido en un buen lío.

Para reírnos, necesitamos estar seguros de que "no pasa nada". Podemos reírnos de alguien que pierde una pierna siempre que tengamos claro que es "de mentira". También nos reímos de algo tan tonto como pisar una mierda de perro a condición de que sepamos que es de verdad. Esas son las dos dimensiones de la risa: si es grave, lejos. Si es banal, cerca.

Una de las claves para reír: sentirse superior.

¿Para qué reír?

Bien. Ahora que no sabemos qué es el humor, podemos preguntarnos para qué sirve. Hay investigadores que intentan explicar la utilidad evolutiva del humor: para nuestros ancestros, la risa no era más que una señal para denotar que no había amenazas a la vista y el grupo estaba seguro. La violación de ciertas normas sociales sin consecuencias graves no sería más que un síntoma de que no hay ningún peligro inminente. Nadie hace un chiste cuando acaba de ver un cocodrilo, y tampoco después de que le han dicho que tiene un tumor.

Los investigadores que investigan este origen del humor han llamado la atención sobre el hecho de que nuestra risa se parece a las señales acústicas que emiten ciertos primates.

Disfruta de tu estupidez

Nuestro cerebro estudia las señales que emiten las personas que nos rodean e intenta predecir cómo actuarán a continuación. El humor podría ser el placer que encontramos al ser capaces de descubrir las discrepancias entre expectativa y realidad. Podría parecer que el humor consiste en divertirse con la estupidez ajena, pero, en realidad, la risa es una señal social que emitimos para informar a los demás de nuestra habilidad para reconocer y evitar los errores. Cuando nos reímos de las dificultades de un personaje para atarse los cordones de los zapatos, estamos informando a nuestros congéneres de que nosotros sí sabemos hacerlo.

Esta dimensión social del humor tiene muchas consecuencias para los profesionales de la comedia. Varios estudios han demostrado que nos reímos 30 veces más estando en compañía que estando a solas. Posiblemente tú te has reído en un cine con un gag que estando solo en tu sofá ni siquiera te habría provocado una sonrisa.

La misma comedia podría resultar ser más "graciosa" en una sala de cine que en Netflix. Osea, que si escribimos  para una plataforma, nuestros gags deberían ser más desternillantes. En otras palabras: si quieres ser más gracioso, asegúrate de que tu espectador no esté solo. Quizá las plataformas podrían promocionar formas de streaming público para las comedias, donde pudiéramos verlas siempre "en manada".

"Y que me haga reír"

Nuestra historia evolutiva ha favorecido la risa como signo de estatus social. Reconocer lo "gracioso" es una señal de un cerebro saludable y, en última instancia, de una buena genética. Al parecer, eso tiene consecuencias en la búsqueda de pareja.

Si has visto alguna vez "First Dates" sabrás que "que me haga reír" es uno de los rasgos de la personalidad masculina más demandado por las mujeres solteras. Habrás escuchado a pocos hombres decir que la chica por la que sienten atraídos es la que "me hace reír". Sí: una de las conclusiones más controvertidas de las investigaciones sobre el humor es que los hombres tienen más tendencia a ser "graciosos", mientras que las mujeres son más hábiles reconociendo el buen sentido del humor.

Conclusión cutre

No estoy seguro de haber aprendido mucho revisando mis notas sobre la naturaleza del humor. Lo único en lo que los investigadores parecen coincidir es en concebir el humor como la habilidad para detectar incongruencias en el comportamiento social. Al final, la risa boba de un adolescente cuando un compañero se echa un pedo va a ser como la canción de una ballena: no sabemos muy bien qué es y menos aún para qué lo hace.

Recibe todos mis artículos por email:

También en el blog: