Mostrar las vergüenzas en público

"Construir en público" es una tendencia asentada en la industria del software. Me pregunto si los guionistas podríamos aplicarlo a lo nuestro.

Por Luis Miles. Guionista.

"Build In Public" es una tendencia bien conocida en la industria del software y en la filosofía "startup" de hacer negocios. Se refiere básicamente a mostrar en público el proceso de desarrollo de un producto antes de que esté listo para su lanzamiento al mercado.

Es fácil adivinar la razón principal de hacerlo así: conseguir feedback temprano de los potenciales usuarios reduce el riesgo de fabricar algo que nadie quiere.

En televisión, el proceso tradicional de desarrollo de un nuevo producto es (si le ponemos un poco de mala leche) así:

1) Una productora contrata a guionistas para que diseñen un nuevo producto audiovisual. Supongamos que se trata de una comedia ambientada en un chiringuito de playa: "Domingo en el chiringo".

2) Los guionistas se reúnen en una sala cerrada bajo siete llaves. Hay bolis Bic a granel, una pizarra blanca y botellines de agua. Faltan muchos meses para que alguien fuera de la productora sepa algo de la serie "Domingo en el chiringo".

¿Despotismo creativo? Todo para el público, pero sin el público.

3) Ningún guionista del equipo pisa un chiringuito en verano, así que alguien busca "chiringuito" en la Wikipedia. No hay tiempo ni dinero para visitar chiringuitos ni entrevistar a clientes, camareros y cocineros. La documentación se completa con prejuicios, suposiciones e ideas tomadas de series de HBO con gente desayunando tortitas con sirope de arce en un café de Arkansas.

"Con la buena pinta que tenía..." (c) screenwritersutopia.com

4) Después de meses de trabajo a ciegas, llega la gran noche del estreno de la nueva comedia "Domingo en el chiringo".

5) La cadena emite la serie y el público, su veredicto: llega la hostia de audiencia.

6) Productores y creadores leen en Twitter las opiniones de los espectadores de "Domingo en el chiringo". Pero ya nada tiene remedio.

7) Guionistas, productores y programadores seleccionan, puede decirse que al azar, un motivo del fracaso de la serie: poco dinero, poco tiempo, poco original, poco interés de la cadena etc.

Imagino ahora cómo sería un proceso "Construir en público" en televisión:

1) Empiezo a trabajar en mi blog en un proyecto de comedia ambientada en un chiringuito de playa: "Domigo en el chiringo". Describo los personajes, bosquejo posibles tramas y situaciones, imagino los sets donde se desarrolla la serie etc.

2) En lugar de mantener el proyecto en secreto, invito a mis lectores a participar desde el primer momento:

¿verías una serie así en TV? ¿qué es lo que estoy presuponiendo y no es cierto? ¿qué es lo más original? ¿y lo más previsible? ¿qué idea les recuerda a alguna experiencia personal? Pido a mi audiencia que comparta sus anécdotas, recuerdos y experiencias en chiringuitos.

Hago que mis ideas y las experiencias de mis lectores se retroalimenten: las anécdotas se convierten en material para la serie y mis ideas estimulan la participación de nuevos lectores ("¡a mi padre le pasó algo muy parecido en un chiringuito!"). Como sabe cualquier guionista que salga de casa de vez en cuando, a la gente le encanta decir "¡me pasó algo una vez que te daba para un guion!".

3) Me comunico con la audiencia potencial de "Domingo en el chiringo" en las redes sociales, encuestas, newsletters, podcasts, sesiones de streaming en Youtube y software específico, como Appgree.

Intento segmentar mis muestras ("la chavalada parece no entender el gag de la paella quemada" o "curioso que las mujeres simpaticen con este personaje..."). Modifico el proyecto en consecuencia, y sobre la marcha.

Appgree, una potente herramienta que podría ayudarnos a los guionistas a no construir algo que nadie quiere.

4) El método "construir en público" también hace que tengan sentido modelos de negocio alternativos al tradicional de guionista freelance:

Vender "opciones" de mis proyectos. A cambio del pago de una cuota, un productor se reserva el derecho de producir una serie/programa. Mientras tanto, observa cómo evoluciona el proyecto y qué interés despierta entre la audiencia potencial. La venta puede ser en forma de subasta: reservo el proyecto al productor que mejor me pague su opción.

Intento que la competencia entre productores y cadenas trabaje a mi favor: comprar una opción de un proyecto no es sólo comprar el derecho de producir la serie o programa, sino que también evita que llegue a una cadena rival.

Puede haber también opciones de segunda capa: "si tu primera opción desiste, yo me quedo el proyecto".

Una opción es más cara cuanto más avanzado esté el proyecto. Con esto intento promover que mis clientes inviertan pequeñas cantidades en muchos proyectos diferentes en fase temprana. Eso nos saca presión a todas las partes. El productor puede abandonar los proyectos fallidos y seguir invirtiendo en los que parecen tener  más potencial.

Otras formas de monetización podrían ser una membresía en la que mis clientes tienen acceso a todos los proyectos a cambio de una pequeña cuota periódica, o un modelo "freemium": contenido público en las fases tempranas de todos los proyectos, y de pago en los proyectos que lleguen a una fase más avanzada.

5) Un día, un productor da el paso: decide ejercer su opción y producir la serie. Mis lectores reciben la noticia: "la serie de la que llevo meses oyendo hablar y a la que he aportado mis ideas, ¡se hará realidad!". Es de suponer que mi audiencia será una pequeña base de fans previa a que la serie llegue a una parrilla de programación o al catálogo de una plataforma de streaming. Son lo que en marketing llaman "early adopters" y "evangelistas": tienen interés probado en el producto desde el momento en que llega al mercado y lo promocionan activamente en su entorno.

6) Después de meses de trabajo (en público), llega la gran noche del estreno de la comedia "Domingo en el chiringo".

"Domingo en el chiringo". ¿Verías mi serie? Yo tampoco.

7) La cadena emite la serie y el público, su veredicto: quizá la hostia de audiencia. No voy a fliparme y pensar que el resultado sería distinto con un proceso "construir en público". Pero, incluso en el peor de los casos, habría ventajas:

  • Sería más fácil trabajar en muchos proyectos a la vez, abandonar los que menos interés despierten en mi audiencia y en mis clientes potenciales y desarrollar los que tengan más potencial.
  • Tendría una mejor visión de la respuesta del espectador. El tiro habría fallado, pero probablemente estaría más cerca de comprender por qué.
  • En el proceso, habría recopilado muchas ideas para desarrollar nuevos productos audiovisuales.
  • Habría contactado con más productores clientes potenciales y éstos habrían visto cómo trabajo. "Abrir la puerta de la cocina" inspira confianza.

¿Lo hago en público? ¿Que se me vean las vergüenzas? ¿Qué es lo peor que puede pasarme? Seguiré pensando sobre ello.

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